Volteando el reloj de arena de nuestras vidas, simplemente para ver en cada grano que se precipita un tiempo y una sensación con atmósferas de arte y liturgia, ambientadas al compás de una Bella y Hermosa Canción de Rock... Poesía y música bailando al ritmo de la aguja de un tocadiscos que guardamos en el fondo de la memoria y el corazón...
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Esta boca es mía.
Más vale que no tengamos que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tendio a la pasión.
No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros
ni la quijada de Caín.
Que no te dé el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.
Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral
se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.
La guerra que se acerca estallará
mañana lunes por la tarde
y tú en el cine sin saber
quién es el malo mientras la ciudad
se llena de árboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.
Y sal ahí
a defender el pan y tu alegría.
Y sal ahí
para que sepan
que esta boca es mía...
"Third week in the Chelsea"
Tal vez ninguna otra canción, como esta, describa tan claramente cuáles son los sentimientos de un músico de rock cuya actividad le obliga, cuando es lo suficientemente honesto, a poner en tela de juicio su forma de vivir y lo que hace. Evitar la soledad o convertirse en la figura que las revistas proclaman, es un problema que sólo este tipo de artistas pueden conocer (y padecer) verdaderamente. El título alude a un famoso hotel neoyorquino, célebre por ser refugio de poetas y rockers prófugos del descanso y atormentados por las letras, las historias, las drogas y el alcohol.
TERCERA SEMANA EN EL CHELSEA
A veces siento como si estuviese dejando la vida detrás
mis manos se mueven más rápido que las ideas en mi cabeza
Mis pensamientos y las fantasías de mis sueños aún no han nacido
espero que logre encontrarlos antes de que mis
movimientos sean muy torpes.
Si tan sólo pudiera ver el comienzo del amanecer
pero así seguimos adelante tratando de hacer que esta
imagen sea real
tensando cada nervio sin saber lo que realmente sentimos
tensando cada nervio y tratado de que todos se den cuenta
que lo que han leído en el Rolling Stone se ha vuelto verdad
y tratando de evitar probar esa realidad.
En una temprana mañana neoyorquina un espejo en la sala
me mostró un rostro que desconocía absolutamente
las arrugas se dibujaban alrededor de los ojos
que ante el espejo se abrían desmesuradamente
y cuando miré en ellos encontré que no quedaba nada dentro
así que caminé a un pequeño cuarto silbando algo para distraerme.
Durante la hora más oscura de la madrugada y con la cabeza girándome
pienso en tocar más y en cantar más fuerte y más claro
tratando de encontrar un amigo en alguna parte
y de hacer que esa persona sonría
quizá eso me aparte a mí mismo de ese camino solitario
cuyo recuerdo, con frecuencia, viene a perturbarme en la mañana.
Todos mis amigos me han dicho que sería una pena
acabar con un éxito tan grande y perderlo todo
pero todo lo que sé es lo que siento cuando no estoy tocando
y el vacío no es lo que parece, ni tampoco el sentir dolor.
No sé qué va a pasar, ¿alguien puede adivinarlo?
pero si no puedo pasar mis días a gusto creo que
necesito un descanso.
Se está haciendo tarde y el sol ha comenzado a hundirse
mi cuerpo está cansado y me espera otra jornada
y la luz del sol me aguarda un poco más adelante en el camino.
JORMA KAUKONEN
Third week in the Chelsea, del álbum Bark, Grunt Records, 1972, Jefferson Airplane.
TERCERA SEMANA EN EL CHELSEA
A veces siento como si estuviese dejando la vida detrás
mis manos se mueven más rápido que las ideas en mi cabeza
Mis pensamientos y las fantasías de mis sueños aún no han nacido
espero que logre encontrarlos antes de que mis
movimientos sean muy torpes.
Si tan sólo pudiera ver el comienzo del amanecer
pero así seguimos adelante tratando de hacer que esta
imagen sea real
tensando cada nervio sin saber lo que realmente sentimos
tensando cada nervio y tratado de que todos se den cuenta
que lo que han leído en el Rolling Stone se ha vuelto verdad
y tratando de evitar probar esa realidad.
En una temprana mañana neoyorquina un espejo en la sala
me mostró un rostro que desconocía absolutamente
las arrugas se dibujaban alrededor de los ojos
que ante el espejo se abrían desmesuradamente
y cuando miré en ellos encontré que no quedaba nada dentro
así que caminé a un pequeño cuarto silbando algo para distraerme.
Durante la hora más oscura de la madrugada y con la cabeza girándome
pienso en tocar más y en cantar más fuerte y más claro
tratando de encontrar un amigo en alguna parte
y de hacer que esa persona sonría
quizá eso me aparte a mí mismo de ese camino solitario
cuyo recuerdo, con frecuencia, viene a perturbarme en la mañana.
Todos mis amigos me han dicho que sería una pena
acabar con un éxito tan grande y perderlo todo
pero todo lo que sé es lo que siento cuando no estoy tocando
y el vacío no es lo que parece, ni tampoco el sentir dolor.
No sé qué va a pasar, ¿alguien puede adivinarlo?
pero si no puedo pasar mis días a gusto creo que
necesito un descanso.
Se está haciendo tarde y el sol ha comenzado a hundirse
mi cuerpo está cansado y me espera otra jornada
y la luz del sol me aguarda un poco más adelante en el camino.
JORMA KAUKONEN
Third week in the Chelsea, del álbum Bark, Grunt Records, 1972, Jefferson Airplane.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)