Volteando el reloj de arena de nuestras vidas, simplemente para ver en cada grano que se precipita un tiempo y una sensación con atmósferas de arte y liturgia, ambientadas al compás de una Bella y Hermosa Canción de Rock... Poesía y música bailando al ritmo de la aguja de un tocadiscos que guardamos en el fondo de la memoria y el corazón...
miércoles, 1 de febrero de 2012
I don´t like mondays... o la narrativa de una tragedia a ritmo de rock.
Boomtown Rats - I Don't Like Mondays por jpdc11
Diciembre de 1978. La aguja del tocadiscos seguramente repasó durante esos días de fiestas navideñas una y otra vez los surcos del nuevo acetato de The Police, “Outlandos d´Amour", salido a la venta en noviembre del mismo año. Y mientras seguramente escuchaba “Can´t stand losing you”, Brenda Spencer cavilaba sobre cuál sería el mejor regalo para ella en esa navidad. Seguramente no lo pensó mucho, le gustaba la música y en consecuencia pidió un radio, pero de manera inexplicable llegaría a sus manos un objeto diferente, ocurrencia desquiciada de su padre que daría paso a una tragedia real.
29 de enero, 1979. Brenda llegó más temprano de lo habitual a su escuela, la primaria Grover Cleveland. Seguramente fue la primera en subir a la parte alta del edificio, buscando con ansiedad el sitio perfecto para poder estrenar su juguete navideño. Tan pronto como encontró el ventanal amplio e ideal para tal fin, sacó el rifle semiautomático calibre 22 que su padre le había obsequiado. Minutos después, justo cuando comenzó el lento desfile de los alumnos uniformados por los patios y corredores del edificio escolar, fue que decidió que era el momento preciso. Apoyada en el marco del ventanal, con un panorama amplio de lo que abajo ocurría, Brenda Spencer no lo pensó mucho: durante cerca de seis terroríficas horas se dedicó a vaciar el parque de su arma usando para ello a sus compañeros de escuela, algunos adultos y hasta el vigilante del colegio como blancos móviles, quienes corrían desconcertados o bien intentaban parapetarse entre las jardineras del plantel, sorprendidos e indefensos por aquella masacre que, en esos lejanos tiempos de finales de los 70´s no era común que ocurriera.
Una vez que el rifle dejó de rafaguear, Brenda Spencer por fin fue detenida y trasladada ante la autoridad que mostró su incompetencia y vulnerabilidad por vez primera para atender atentados como ése que ahora, lamentablemente, son frecuentes. La primera declaración hecha por Brenda fue simple. Cuando le cuestionaron por qué lo hizo, sólo atinó a contestar: “No me gustan los lunes. Sólo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más. Sólo fue para divertirme. Me gustan el rojo y el azul de los suéteres de los alumnos. (…) vi a los niños como patos que andaban por el lago y un rebaño de vacas rodeándolos. La verdad, fueron blancos fáciles…” El diagnóstico emitido por los especialistas que fueron designados para analizar su comportamiento simplemente fue un elemento más, mismo que sirvió para justificar la condena por treinta años de prisión que otorgó el fiscal del condado de San Diego: “(…) Incapacidad para lidiar con el estrés y una inclinación desmesurada para actuar con ira”.
Brenda conmocionó en su momento al mundo entero, de la misma manera en que seguramente sacudió las mentes de sociólogos, psiquiatras y especialistas de la conducta humana. A fin de cuentas había algo intrigante. ¿Qué vivencias específicas llegan a marcar la mente de una niña, a grado tal de desatar en ella, ser humano al fin, una absurda e impredecible irracionalidad? La pregunta aún sigue sin contestarse. Apenas un mes después de este suceso en el que perdieron la vida dos personas, el prácticamente desconocido grupo The Boomtown Rats y su líder, el cantante Bob Geldof, volvían a sacudir al mundo con la historia de Brenda Spencer convertida en una canción que terminó por ser prohibida por “motivos educativos” en muchos lugares de Estados Unidos, un país que se jacta de tener una Asociación Nacional del Rifle, que se muestra orgulloso de su Segunda Enmienda constitucional que permite prácticamente a cualquiera adquirir y portar un arma de fuego, que destina una parte mayoritaria de su presupuesto en apuntalar su posición de líder en la escalada armamentista a nivel mundial, pero que también se da golpes de pecho y reza por los caídos, como quien trata de justificar en el ejercicio de su doble moral –también irracional y perversa- otras tragedias recientes como la de Columbine, la de Virginia y la de Ohio. Ah, ¿y la canción, cómo se llama? Eso también fue simple: I don´t like Mondays…
I DON´T LIKE MONDAYS
The silicon chip inside her head Gets switched to overload
And nobody’s gonna go to school today
She’s gonna make them stay at home
And daddy doesn’t understand it. He always said
she was good as gold And he can see no reasons
‘Cos there are no reasons. What reason do you need to be show-ow-ow-ow-own?
Tell me why I don’t like Mondays
I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot
The whole day down
The Telex machine is kept so clean And it types to a waiting world
And mother feels so shocked Father’s world is rocked
And their thoughts turn to their own little girl
Sweet 16 ain’t that peachy keen
Now that ain’t so neat to admit defeat
They can see no reasons ‘Cos there are no reasons
What reasons do you need? Oh Oh Oh Oh
Tell me why I don’t like Mondays
I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot
The whole day down, down, down,
Shoot it all down
And all the playing’s stopped in the playground now
She wants to play with her toys a while
And school’s out early and soon we’ll be learning
And the lesson today is how to die
And then the bullhorn crackles And the captain tackles
With the problems and the hows and whys
And he can see no reasons ‘Cos there are no reasons
What reason do you need to die, die? Oh Oh Oh
Tell me why I don’t like Mondays
I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot
The whole day down
NO ME GUSTAN LOS LUNES
(Traducción libre JRP)
El chip de silicio se ha albergado en el cerebro y está sobrecargado
Y hoy nadie acudirá al colegio
Ella logrará que todos permanezcan en sus casas
Y papi no logra comprenderlo, él siempre había dicho
Que ella era como el oro. Y no le ve razón alguna
Porque tampoco hay razones. ¿Qué otra cosa se puede argumentar?
Explíquenme por qué no me gustan los lunes.
Quiero terminar todo el día de un solo tiro.
El fax está impecable y el mundo a la expectativa de lo que salga de él
Y mamá comienza a sentirse sacudida y en shock, mientras papá siente que el mundo se derrumba
Ambos piensan en su pequeña hija consentida
Súbitamente los dulces dieciséis han dejado de ser como el melocotón tierno
y no les resulta fácil admitir su derrota.
Y no encuentran explicación alguna porque no hay razones para ello
¿Qué explicaciones se podrían dar?
Explíquenme por qué no me gustan los lunes.
Quiero terminar todo el día de un solo tiro.
Y los juegos en el patio de la escuela se han suspendido
Porque ella desea jugar con su juguetito un rato
Y la escuela por hoy ha terminado antes y pronto aprenderemos la nueva lección:
Lo que aprenderemos hoy es cómo morir
Y entonces sonará el megáfono con la voz del capitán
Explicando el problema, los cómos y sus porqués
Y en el fondo no tiene razones, porque no hay motivos
¿Qué motivos se necesitan para morir?
Explíquenme por qué no me gustan los lunes.
Quiero terminar todo el día de un solo tiro.
I don´t like monday, The Boomtown Rats, del álbum The fine Art of Surfacing, 1979, Columbia Records.
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